Creemos que nuestro cerebro está bien
porque hace lo que hace todos los días.

Y que estos ejercicios son para personas de edad avanzada.
O para personas que tienen algún deterioro cognitivo.

Los ejercicios de itrazos,
son para todas las edades y circunstancias.

Desarrollan el hemisferio no dominante,
a la vez que mueven ambos,
por este mismo movimiento.
Despiertan y ejercitan zonas no habituales.

Y con el tiempo, dos o tres años,
cambian la dominancia.

Ojalá puedas contar con más zonas de tu cabeza,
que ahí están. Sutilmente esperando. Listas.

Grupo de investigación 2024.

Para un cerebro sano y una persona sana
“creo” que no es adecuado mantenerla
en un mismo trabajo, postura o sitio, 8 horas.
Quizás podrían ser 6, del total del día.

Tampoco mantenerla en el mismo trabajo
hasta que se jubile.
(En la mayoría de los trabajos – estudios,
usamos el hemisferio izquierdo,
la mayor parte del tiempo)

El cerebro necesita moverse, sorprenderse !!!

Ni para un abogado, ni para un docente,
ni para un músico, ni para un artesano.
Ni para quien barre las calles, ni para un cuidador,
ni para quien cocina en un hotel o restaurante.
Para ninguna profesión en realidad.

Y la medida es “el día”.

Al acercarme, vi el agua.

Ni vivir en el mismo sitio.
Ni mantener las mismas posturas y movimientos.
Ni el mismo círculo de personas.
Durante años y años. Mejor es abrir.

El cerebro tiene muchísimas zonas. Descúbrelas!!!

Creo que lo mejor es cantar de vez en cuando
aunque no seamos cantantes.
Dibujar de vez en cuando
aunque no seamos dibujantes.
Leer sobre ciencia aunque no seamos científicos.
Buscar emocionarnos en lugar de evitarlo
aunque las emociones son variadas;
están las que nos gustan y las que no nos gustan.

Porque el otro hemisferio nos hace falta.
Lo buscamos porque lo necesitamos.
Es así como el instinto nos lleva a querer meditar, hacer yoga, caminar, hacer algo que nos gusta…
sentimos y sabemos que la otra mitad nos falta.

Alumnas pioneras de itrazos. Pintando con los dedos, utilizando elementos naturales.

En el ámbito educativo,
es fundamental equilibrar las enseñanzas
para que desarrollen ambos hemisferios,
no sólo el izquierdo: con ciencias, matemáticas,
lengua, idiomas, física, química,
historia, geografía, etc. aportando conocimiento.

También hay conocimiento en las habilidades.

Desarrollar también el derecho,
que nos aporte capacidades con todos los dedos
de ambas manos, que son generadores
de conexiones neuronales.
Que hoy hemos perdido.
Porque no fabricamos nada. Excepto algunas personas.

En el derecho están: la observación, las conclusiones,
la adaptación, las emociones, la creatividad,
la percepción, las sensaciones, la empatía,
la socialización, el cuidado de la naturaleza.
Música, plástica, tejido, carpintería, etc. etc.

Aquel día tuve la oportunidad de sentarme junto a niños menores de 3 años en su escuelita.

La neuroeducación dice que:
“Hay aprendizaje
si participan los dos hemisferios a la vez.”

Porque ambos son necesarios.
Uno le aporta al otro. Los dos importan.
Y ambos están dentro de nuestra cabeza.
Somos ambos. En ocasiones.

Nuestro cerebro nos ofrece todas las zonas
para poder desarrollar libremente
los campos en los que ya somos buenos,
y los otros, que podemos “entrenar”.
Incluso despertar.

Porque lo que no se entrena, desaparece.
Y lo que se mueve, mueve a otros, nos potencia
y nos hace mejores personas.
Observarnos hará que observemos a otros.
Mejorando y entendiendo.

Entrenando la mano no habitual (Grupo 2024)

En mi caso.

Si hago una actividad en casa
cuando necesite estar
en el ordenador varias horas,
es mejor hacer una hora o dos,
levantarme y cambiar,
haciendo cosas del otro hemisferio:
escuchar música, cantar, bailar, cocinar,
tejer, regar las plantas, caminar fuera,
estar al aire libre, etc, etc.
y luego volver al otro.

Vital, para poder seguir
sin continuar dañando al hemisferio izquierdo.

Porque los tiempos en que vivimos
nos exigen trabajar muchas horas
el hemisferio izquierdo.
Quieras o no. Tengas conocimiento o no.

Tanto que en la mayoría de la población
el hemisferio izquierdo, está sobrecargado.
En riesgo, a mi modo de ver.

Y en casi todo, el hemisferio derecho no existe.
No se considera.
Como si no importara. Como si fuera menos.

Tiene más peso un reglamento, una normativa
que esté perfectamente redactada
y nadie nos pregunta cómo nos sentimos
cuando a veces ni siquiera sabemos leer
un papel que nos envía un organismo.

Ejercicio 130 b. Centro de mayores. Primeros años.

Cuando he empezado a observar y a distinguir
al hemisferio derecho, autoobservándome también,
es cuando he visto que no está. Lo poco visible que es.
(Es un modo de hablar).

Aunque también he encontrado muchas más personas
que no había visto, aunque los ojos están abiertos.
Más gente que a otro ritmo, con otro lenguaje,
lleva adelante su “hemisferio dominante derecho”,
como yo, a su manera.

Quizás en una población de un 90% diestros,
la minoría es poco vivible.
Como me dijo un terapeuta hace poco:
puede que creas que es invisible
porque lo que haces es casi invisible.
(Es otra manera de hablar).

Fuerteventura hace que al mirarlas «me pierda» en las montañas (Tefía).

Creo que en un puesto directivo
ya sea educativo, de gobierno,
o en cualquier ámbito empresarial o asociativo,
“debería haber dos personas”.
Representando ambos hemisferios.
En la mayoría de las acciones.

Porque cuando hay dos,
una es el hemisferio izquierdo
y la otra, el hemisferio derecho.
Como asumiendo un rol.
Se necesitan ambos puntos de vista
para redactar, elaborar, diseñar
o programar, cualquier cosa.

Así seremos mejores personas
mejores con los demás y más felices.
Desde que localizamos y observamos nuestros hemisferios.

Todo esto, desde mi propia observación sobre
el comportamiento de los hemisferios cerebrales
durante estos 10 años de proyecto.

Translate »
Share This