Cuando hemos terminado el estudio de investigación, uno de los días que nos reunimos para terminar fichas, una de las mujeres nos trae para enseñarnos un cuaderno que empezó cuando tuve que dejar de venir a las clases en julio porque me quebré dos dedos del pie derecho.
En su casa se puso a dibujar.
Cuando nos lo ha enseñado, cuesta creer que sea una mano izquierda, no habitual. Y le he pedido a María José, (diestra) permiso para mostrarlo en este post.
Es un orgullo que esta motivación que ella siente haya surgido de este proyecto. Estoy tan agradecida con lo que va ocurriendo a partir de este estudio.
Estos son algunos de sus dibujos. Y ella dibuja por su cuenta con su mano no habitual, la izquierda.
Mientras su profesión habitual, es la enfermería.
Gracias María José Vega Gil, por tu dedicación y apertura a esta iniciativa.
No podía dejar de mostrar tus dibujos.
Que en el fondo dejan ver una mente más abierta y creativa.
Me alegra que disfrutes de dibujar con tu otra mano. Aunque la dominante sea la dominante, la otra nos ofrece sensaciones que son difíciles de explicar y que sólo se sienten con los ejercicios.
Y más allá de eso, nuestro hemisferio no dominante se mueve y mueve al otro. Ambos mantienen el cerebro activo. En este caso desde el dibujo.
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