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Por qué creemos que el TDAH es un déficit, por decirlo de alguna manera.
Quién lo dice? el “Hemisferio izquierdo”.

Y la dislexia?
¿quién lo dice? el HDI ( hemisferio dominante izquierdo )

«Soy Hemisferio dominante derecho» (HDD)

A pesar de ser diestra, mi hemisferio dominante es el derecho. Soy una minoría que no ha sido “diagnosticada” ni puesta en la lista de los déficit…aún.

Me considero dentro de los parámetros usados para medir, lo que a veces también son llamadas “discapacidades”.

Y si fuera el TDAH, el autismo y la dislexia “una condición”, como dice mi cuñada Irene.

Por qué se ha medido a una persona que le cuesta mucho concentrarse ( o así le llamamos), distraída, torpe, lenta ( para algunas cosas), que “cae después”…
Y que se le ha tildado de todo esto.

Quién la mide? el Hemisferio izquierdo?
Que sean mayoría, les da esa opción. Sí. Mayoría diestros.

Esto es lo que les hace medir y comparar con el patrón mayoritario.

Pero y si el HDD pudiera equilibrarse con el HDI.
Quién mide a quién.
Para que haya entendimiento debe haber un equilibrio.

Desde que he estimulado mi mano izquierda ( luego la empecé a llamar, la mano NO habitual), he entendido una inmensa larga lista de cosas.
Ojalá el primer día me hubiera hecho un escaner cerebral.

Todo fue surgiendo en el camino. Andando.

Hace poco me he dado cuenta de los años que he sufrido ser medida por el hemisferio izquierdo. Ahora sé cuánto me ha dolido. Cuánto me ha frenado. Cuánto me ha denigrado sin haberlo visto entonces.

Entendiéndolo, hace que sane y comprenda que sólo es cuestión de ver “quien lo dice”.
Pero lo más importante es que “ un lado vive por el otro”.

Entonces aunque no podamos sentir lo mismo ni opinar lo mismo EVIDENTEMENTE, un lado ve lo que el otro no ve.

Necesito ese otro lado (en las otras personas en general)
Necesito “mi” otro lado, el de mi cabeza.

Si a veces siento que estoy hablando “desde mi lado izquierdo” ( y ese no me gusta mucho) pero veo entonces que si no me guiara, el derecho “NO TIENE LÍMITES” y no terminaría nunca de dar vueltas, porque mi lado derecho es interminable, si me dedicara a la música, al canto, al arte, a modelar en barro; a la escritura; a dar alivio con la serenidad de mis manos, (así me dicen), aunque abrazo, lo hago muy poco, como lo hacía mi padre, aunque mi madre abrazaba por los dos.

Si escribiera cuentos que alguna vez lo he hecho, o poesía; si siguiera componiendo mis canciones; mis dibujos y mis mandalas hechos a mano…

El HI me lleva al orden. Y el orden se agradece en ciertas circunstancias.

“Y qué te estaba diciendo?” ( característica del hemisferio derecho cuando cambia el punto de vista y pierde el hilo ( eso es todo).

“Volver sobre tus pasos” siempre me ha funcionado ( también me lo decía mi padre) (Él era el izquierdo en aquella pareja y mi madre el derecho claro está, muy emocional ella.

Usar mi hemisferio derecho, las capacidades de mi hemisferio derecho. Buscar un lugar para cada cosa y cada cosa estará en ese lugar ( me decía también él).

En aquel momento no lo entendía mucho, pero se ve que si lo recuerdo, es porque él intentaba darme las herramientas que me faltaban, como hago ahora yo con el mío, el más pequeño.

Menos mal que mis padres me llevaron a estudiar “dibujo y pintura” y guitarra, por cierto ninguno me gustaba mucho. Dibujar se me daba bien y tocar la guitarra y cantar, pero el solfeo uy el solfeo…tocar de oído era lo mío. Las notas al principio bien pero de a poco era como un idioma que no entendía, ni me llamaba la atención y se convertía en difícil y lo dejé. Me resultaban un montón de símbolos que no podía entender.

Volviendo al tema.

Por qué queremos enseñar a niños “diferentes”, ya no quiero decir discapacitados, me suena irrespetuoso. Me da vergüenza. Quién soy yo para decir que lo son), a ser como «los demás».

Tengo un hemisferio izquierdo que me acostumbré a usar desde siempre.
Pero en los momentos en que estoy en el derecho, y aprecio mi lado derecho, veo lo horrible que es tratar de que seres diferentes, con otras capacidades, tengan que SOMETERSE a una educación que les “permita entrar en el terreno laboral”, que les permita “NIVELARSE”.

Llevo pensando esto desde que empecé a trabajar mi otra mano. Por supuesto que antes no lo había visto de este modo. Lo mismo que reciclar. Uno un día empieza y le da fiebre que los demás no reciclen. Pero cada uno va haciendo sus pasos.

Y ahora investigando, en mi camino doy con la dislexia, bueno, en el segundo año del programa, comencé a cuestionarme cosas y a tener inquietudes y preguntas, muchas preguntas. Que aún no consigo que algún profesional conteste en 3 años.
Luego más tarde, el TDAH y el autismo por distintos caminos. Considerados como si fueran estados que deben mejorar para ser aceptados. Es doloroso. No quiero más medir así. A veces se me escapa si estoy muy cansada. Y lo veo cuando corrijo a mi hijo. ( soy su izquierdo) en ocasiones. Pero en casi todas las demás, podemos ir tranquilamente a la par.

Busco respuestas. Pero tengo muchas conclusiones.
Y cómo lo sé?, porque he desarrollado este programa de ejercicios a la par de mis alumnas.
He potenciado mi hemisferio derecho. Me he encontrado con él.
He comprendido sus características y lo que muchos años me fue considerado como “fallos”:

– la emoción no te lleva a ningún lado
– la música no da dinero, no ganarás nada
– pintando cuadros, para qué, si apenas se vende y tiene mucho gasto
– el arte, para qué estudiar arte, te morirás de hambre
– deja de perder el tiempo con eso
– para qué escribes, no a todo el mundo opina como tu
– cómo es que te tardas tanto con eso…
– y una lista que prefiero no recordar…

 

En este estado he visto lo maravilloso que es mi hemisferio derecho. Pero también he entendido que le hace falta el otro para que le de estructura y forma. Que lo harán mejor.
Uno con el otro. Uno al otro. No digo que sea sencillo.

Ya lo he entendido. No siempre es fácil aceptarlo. Sobre todo en las últimas horas del día.
Y luego de unos años, se “ha despertado mi lado izquierdo”, que incluso pensaba que no tenía. Y estuve disfrutando de él. De su apoyo, que ayudó a organizarme. Ambos daban más fuerza a las ideas. “No hay uno sin el otro”.

Es tarde, si me desconcentro, vuelvo a perder el hilo, ya son las 2 y media.
“Menos mal que sigo siendo imperfecta. Me da tiempo de aprender más.”
A dormir ahora.

8:00 AM
Entendiendo que las diferencias de opinión estarán por supuesto y que provienen de los “ingredientes de nacimiento”, de la cantidad de ingredientes de cada uno, cantidad de cada cualidad de un lado u otro, es como será, pues es más fácil comprender que hace tiempo me oigo estando en el lado izquierdo y creo lo fácil que es desde allí, lo que yo consideraba antes una “mala contestación”.

Una vez dicha, una vez oída y una vez sabiendo de dónde proviene, puedo perdonarme y seguir adelante. Volviendo a empezar cada día. O en cada momento de nuevo, queriendo hacerlo. Perdonando a una parte y a la otra. Y sabiendo cómo pasarme al otro lado, por conocimiento, y memoria, es como tardo menos dentro de lo que antes era un problema o una situación difícil donde era lo más probable terminar en una migraña segura.
Cuando “contesto mal” desde mi lado izquierdo y no me gusta, me ayuda a recordar que allí estoy pero que puedo ir al otro lado. Me mantiene “ a raya”.
Reconociéndolo, el tiempo me sobra. Hace ya unos años, este “tiempo”, es lo que tiene más valor después del Amor.

Soy hemisferio derecho y doy gracias. Gracias por los dos lados con los que contar. Para adaptarme a una cosa u a otra.

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